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ALMAS GEMELAS

Almas Gemelas,

Almas Afines,

Almas Compañeras

Segunda parte

FOTOS ANTIGUAS.
Fotos vidas pasadas. IMAGEN DE ARCHIVO
ALMAS GEMELAS

Las Almas Afines son acompañamientos de otra índole.

Se unen como padres e hijos, hermanos, amigos o parejas de un tiempo determinado.

Aunque pueden ser uniones profundas, no siempre necesitan conectarse desde la energía sexual.

Se protegen, promueven su mutua felicidad y no suelen necesitar confrontaciones duraderas para evolucionar.

Se caracterizan por la simbiosis que genera el bien de ambos.

Pasados donde ya se conocieron y desarrollaron lazos fuertes les llevan a volver a unirse para darse un buen acompañamiento en las lecciones que traen individualmente.

En este tiempo donde los retos evolutivos son inmensos, todos traemos activado el imán de encontrarnos con diferentes almas ya conocidas.

Así, una persona con orientación espiritual y problemas económicos se encontrará con la que antes fue su madre que en esta vida es un amigo rico e influyente.

La corriente entre ambos recordará el antiguo vínculo y se darán el uno al otro lo que les falta, acelerando enormemente su crecimiento.

De manera natural y sin esfuerzo, uno aportará la economía y el otro la parte espiritual que el primero no ha tenido tiempo de desarrollar.

 Parejas que después de ser padres sienten cómo se apaga su vida sexual se basan en el recuerdo de antiguas uniones filiales.

Se atraen mutuamente para dar a luz a hijos donde se asegure una fuerte base de crianza, por encima del amor de pareja.

Esos niños recibirán más energía individual de los padres porque su mirada estará puesta preferentemente en sus vástagos.

Si estas parejas se separan, y son conscientes de su elección de alma al encontrarse, dotarán a sus hijos de un doble caudal energético.

Cuando un alma elige padres que son susceptibles de separarse, lo hace con una inteligente intención.

Un niño nacido dentro del seno de una familia desarrolla unas rutas neuronales determinadas ya que siempre vive en el mismo ambiente.

Otro niño cuyos padres se separan cuando tiene dos años desarrollará rutas diferenciadas para moverse en el mundo de papá y en el mundo de mamá.

Algo similar a ser bilingüe, pero visto desde la energía.

Las almas afines no se mirarán tanto a los ojos como las almas gemelas, tenderán a mirar en la misma dirección.

Dos monjes encuentran a un bebé abandonado en medio de una frondosa selva.

A falta de mujeres a los que entregarlo para su crianza, deciden hacerse cargo de su sustento y educación creando con el niño fuertes vínculos de amor y protección.

Estas tres almas afines buscarán otra situación para volver a encontrarse.

En esta vida, los antiguos monjes somos mi hijo Lucas y yo, y aquel bebé es su padre en esta vida.

Además del sentimiento inherente entre padre e hijo, hay una protección por parte de Lucas que trasciende a la vida actual.

El recuerdo de aquel bebé al que crío antaño le añade a la relación presente un impulso natural de responsabilidad hacia la felicidad de su progenitor.

Encontrarnos con una o varias almas afines en este tiempo garantiza la aceleración del proceso evolutivo en la mejor de las compañías.

Si, además, somos conscientes del antiguo lazo que nos une, el gozo de sabernos sustentados con amor nos ayudará a encontrar nuestro propósito de vida con facilidad. Muchas almas afinadas, unidas como eslabones de una cadena, contribuirán a la elevación de la conciencia del planeta.

Almas Compañeras

Paradójicamente, en este grupo de almas se encuentran los que entendemos como enemigos, nuestros mayores maestros.

Humor cósmico

¿Quién nos va a proveer mejor de un duro aprendizaje que un alma compañera?

Si solo nos rodeáramos de almas afines o gemelas, nuestra vida transcurriría plácidamente, sin sobresaltos.

Sería una vida de vacaciones desde el punto de vista del alma, algo que a veces elegimos para asentar aprendizajes y prepararnos para la siguiente etapa.

Sin embargo, el impulso natural del territorio del alma es evolucionar y necesitamos el contraste para crecer.

 Difícilmente elegiremos situaciones dolorosas a no ser que un alma compañera nos obligue a ello.

Cuando nace un delfín, lo rodea todo el grupo para darle la bienvenida y enseñarle las leyes del mar. El bebé debe seguir a sus mayores para evitar los peligros que desconoce. En su ingenuidad a veces escapa para explorar por sí solo el entorno.

Su madre entonces, lo aparta y empuja al fondo y le obliga a meter la cabeza en la arena hasta que se tapa el orificio de respiración.

Puede parecer cruel, pero es la única manera en la que el delfín incorpora un aprendizaje que le evitará ser atacado por los depredadores.

Igualmente

Los seres humanos decidimos experimentar situaciones dolorosas para dotarnos de aprendizajes que desde la positividad no incorporaríamos.

Y para ello, necesitamos enemigos.

Un Alma Compañera hace un gran trabajo en la sombra, nunca es reconocida su misión a no ser que percibamos el escenario completo.

Así, creamos acuerdos previos antes de nacer y atraemos a nuestra vida a personas con las que nos involucramos anteriormente y donde dejamos un reguero de sangre sin limpiar.

La persona a la que entonces dañamos, volverá a nuestra vida a darnos la oportunidad de resarcir el daño y elevar nuestra conciencia y capacidad de amar.

No es un castigo, es causa y efecto. Memoria que el alma guarda hasta que se den las circunstancias propicias para ponernos en el otro lado del ring. Elegimos a nuestros oponentes, igual que elegimos a nuestros allegados.

He visto cientos de veces en sesión cómo antiguos enemigos acérrimos nacen en esta vida como madre e hijo, el vínculo del amor incondicional por excelencia.

Memorias donde hubo sangre derramada atraen en esta etapa lazos de sangre.

Ya tenemos la lucha entre ambos garantizada desde la más tierna infancia.

Muchas personas sufren por sentir rencor hacia su madre o hacia su hijo, creemos que no es natural.

Cuando comprenden la oportunidad que supone trascender desde el nivel del alma el sentimiento antiguo, perdonan la afrenta largamente guardada y entran en un espacio de paz y comprensión antes desconocida.

En este tiempo de cambio de paradigma, muchísimas personas han activado en sus memorias la posibilidad de encontrase con almas compañeras con las que quedaron cuentas pendientes de poner en paz.

No habría guerras si no estuvieran guardados en nuestros corazones recuerdos de antiguos ataques, traiciones y muertes.

El ser humano representa fuera su universo interior, y si cada uno de nosotros pacificamos nuestro sentir, el exterior lo reflejaría a gran escala.

Muchos pocos hacen un mucho.

La selva africana, un humilde poblado tomado por traficantes de droga.

Una mujer está tumbada en una cochambrosa hamaca, enferma de malaria.

Una niña de apenas 6 años mira a su madre con desconsuelo. En los últimos instantes de vida, se graba en la madre el temor de lo que le espera a su hija cuando ella desaparezca y le inunda la culpa.

Sabe que será vendida como esclava y no puede hacer nada por evitarlo.

En esta vida, vuelven a encontrarse como dos amigas. El lazo se activa automáticamente. La que entonces fue hija exige atención constante, inconsciente del por qué, siente que se lo deben.

La que fue su madre, ahora como amiga, le protege y cuida en exceso, sintiéndose permanentemente deudora.

Cuando la relación se hace insostenible, se produce una desgarradora separación, las dos sufren sin saber por qué.

La antigua madre trae activada la culpa y una maternidad fuera de contexto, la hija una atracción hacia las drogas y una necesidad de ser salvada por otros a toda costa.

Dos almas compañeras dándose mutuamente una dolorosa lección.

Si la reencarnación que creó la situación anterior se hace consciente, soltarán la memoria que las unió y aprenderán sin dolor.

Una dejará de sentir culpa y obligación poniendo límites sanos y la otra comprenderá que las drogas tapaban la ira por el cruel abandono que sufrió en otro tiempo.

Se abrirá la posibilidad de una profunda y duradera amistad, convirtiéndose en aliadas.

Si entendemos los vínculos subyacentes en cada relación que nos duele o irrita, si analizamos por qué alguien nos produce rencor sin motivo aparente, entraremos en un espacio más amplio para crear nuevas relaciones más armoniosas y plenas.

Hay mucho amor tras las asociaciones de almas compañeras.

En el caso de almas gemelas o afines es obvio, la corriente entre ambas es positiva desde el inicio.

En el caso de almas compañeras, habrá que elevarse por encima de la situación aparente y ver un poco más allá, bucear en el origen del dolor.

Toda asociación de almas nos trae una lección o una bendición.

Ejercicio

Túmbate cómodamente, a oscuras y en silencio.

Es bueno para estos ejercicios ponerse un pañuelo en los ojos para estar en total oscuridad, las sensaciones e imágenes de otras vidas vienen de memorias que el cerebro proyecta como una visión interna donde los ojos no intervienen.

Piensa en alguien que te cause desazón y pide a tus guías que te muestren la parte de tu pasado que está involucrada en ese dolor para que puedas verla y trascenderla.

Pide que envuelvan tu cuerpo y tu aura en una energía de Clarificación de pasados.

La intención y el deseo genuino generan lo que llaman los guías espirituales La energía de la Solución, un caudal de puro amor que deshace cualquier conflicto que ya no deseemos sustentar.

 

Es un extracto del libro

EL INFINITO INSTANTE

Espiritualidad a pie de calle

Escrito por Beatriz Cuairan

Disponible en Sucursal de Luz

 

Sucursal de Luz

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Teléfono +34 948 221 637
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