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ASAMBLEA POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE NAVARRA (ASANA)

Concept of pollution and toxic pollutants inside the human body and eating contaminated food as an open mouth ingesting industrial toxins or climate change affects on the body with 3D illustration elements.
ASAMBLEA POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE NAVARRA (ASANA). IMAGEN DE ARCHIVO
ASAMBLEA POR LA SOBERANÍA ALIMENTARIA DE NAVARRA (ASANA)

Cada 17 de abril se celebra el Día Internacional de las Luchas Campesinas. En la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, la Vía Campesina lanzó su propuesta de Soberanía Alimentaria para plantar cara al modelo industrial capitalista que está llevando al agotamiento de los recursos y a la crisis climática, y que causa graves desigualdades.

La Soberanía Alimentaria es el derecho de las personas a producir de forma autónoma alimentos sanos, nutritivos, climáticos y culturalmente apropiados, utilizando recursos locales y a través de medios agroecológicos, principalmente para atender las necesidades alimentarias locales de sus comunidades. La Soberanía Alimentaria ha influido en las agendas de las políticas públicas internacionales y ha sido adoptada por diferentes organismos de Naciones Unidas: la Organización para la alimentación y agricultura (FAO), el Fondo internacional para el desarrollo de la agricultura (FIDA), el Consejo de los derechos Humanos (CDH), etc. En 2015 la FAO reconoció a la agroecología como elemento clave en la construcción de la Soberanía Alimentaria y, en 2018, la Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Campesinado. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) recogen ampliamente aspectos relacionados con la Soberanía Alimentaria: seguridad alimentaria y agricultura sostenible (el 2), trabajo decente (8), ciudades y comunidades sostenibles (11), producción y consumo responsable (12), tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático (13) y gestión sostenible de ecosistemas (15).

El cambio climático está estrechamente ligado con el sistema agroalimentario. Por cada euro que pagamos en productos de la agroindustria, necesitamos pagar 2€más en impuestos para amortiguar el impacto negativo en el medio ambiente y en la salud humana. Entre un cuarto y un tercio de los gases de efecto invernadero son debidos al actual sistema de producción agroalimentaria.

En el Estado se acaba de aprobar la Ley de Cambio Climático, que mejora lo presente pero es totalmente insuficiente para atajar dicho cambio. Se comprometen a rebajar las emisiones de CO2 un 3% anual, cuando el grupo científico de la ONU define un 7,6%. Las metas en cuanto a transporte o renovables son de una ambición mínima respecto a otros países europeos.

Gobierno de Navarra se ha adherido a los ODS y se ha comprometido a alinear sus políticas económica y medioambiental para alcanzar sus metas. Está en trámite el anteproyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética, necesaria pero insuficiente y cuestionada por numerosos grupos ecologistas de la comunidad por la falta de acciones decisivas para su implementación. La inercia desarrollista a la que estamos acostumbradas lleva a repetir los mismos errores de siempre y a favorecer a un modelo que está agotado y que acabará en el incumplimiento de las metas marcadas en los ODS.

En Navarra, la población activa agraria supone solo un 4%, cuando hace 30 años ere del 18%. La media de edad ronda los 55 años, el número de explotaciones se ha reducido a la mitad en el vacuno de leche, pasando de 250 en 2007 a 130 en 2020 en favor de grandes superficies contaminantes. El campesinado está desapareciendo, está olvidado, no hay relevo y los pueblos se vacían.

A pesar de las dificultades, en nuestra comunidad hay personas con iniciativas valientes que apuestan por la agroecología y por los circuitos cortos. Por esto, hemos preparado una cesta que representa las posibilidades de consumir cercano, ecológico, local y de comercio justo en Navarra. Podéis ver un ejemplo de diferentes lácteos, verduras, huevos, pan, vino, cereales, legumbres… de productores de Navarra a PEQUEÑA escala pero que contribuyen a hacer GRANDES cambios para avanzar en ese nuevo modelo, extensivo, que reduzca el impacto medioambiental, que de empleo digno y que mantenga los pueblos vivos. Sin embargo, se necesita ayuda de las instituciones para apoyar al sector productivo, fortalecerlo y que sea accesible para todas las personas.

Os hacemos entrega de esta cesta, pero os recordamos que el cuidado del desarrollo local pasa por apoyar decididamente a la agroecología, en lugar de a la agroindustria; por impedir la creación de macrogranjas altamente contaminantes; por fomentar un modelo de consumo que favorezca al producto local, al pequeño comercio y a los mercados y deje de fomentar la gran superficie. No son compatibles, el uno acaba con el otro.

Ayer mismo se aceptó la ampliación de la macrogranja de Caparroso, pasando de tener 3.450 vacas a 7.200. Este no es el camino a seguir. Como ejemplo, en Francia sólo existía una granja con más de 1.000 vacas y tuvo que cerrar en Enero debido a la presión popular.

Es necesario medidas drásticas y valientes para una verdadera transformación, es indispensable apoyar otro modelo agrícola, industrial, de transporte, energético y de consumo con hechos, no con palabras. Solo así lograremos un verdadero desarrollo que cuide a las personas y al medio ambiente y que permita la supervivencia de las futuras generaciones y la biodiversidad en todo el planeta. El modelo de desarrollo tiene que ser decreciente en consumo de recursos y energía y creciente en su población agroganadera. Accesible para todas las personas, que valore la sabiduría del campo y con condiciones laborales dignas. En este marco, el modelo agroalimentario debe ser un eje estratégico hacia la autonomía y el derecho alimentario. Por eso exigimos políticas agrarias hacia una Navarra más campesina.

Este año os hacemos entrega de esta cesta. Confiamos no tener que venir el año que viene con un tanque de purines. 

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